Las crónicas de Don Viajón 2020. Capítulo V: : Espira, el reposo de los emperadores.

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Visión general

Previamente en el cuarto capítulo Don Viajón compartió con sus lectores sus crónicas viajeras durante el mes de mayo del 2020 recorriendo hermosas rutas por algunos de los encantadores lagos glaciares en el norte de la Selva Negra en Baden-Württemberg al suroccidente de Alemania.

En esta ocasión Don Viajón desea relatar su experiencia de viaje a la ciudad de Espira, el reposo de los emperadores en el estado federado de Renania Palatinado durante una tarde de primavera a finales del mes de mayo. ¡Bienvenidos a las crónicas de Don Viajón 2020!

Recuerdo que ese último sábado del mes después de hacer la compra, los oficios caseros y comer en casa, estaba con muchas ganas de disfrutar el resto del día ya que la puesta del sol era a las 21 horas y pensé en hacer un paseíllo de turismo urbano a un nuevo destino que estuviera en un rango de 100 km desde la ciudad de Pforzheim, ya que era una de las restricciones de la pandemia.

Así que escogimos el nombre de cuatro ciudades intermedias que no conocíamos y que estaban entre 60 y 80 km de distancia y sin averiguar nada más, los metimos en una bolsa, la revolvimos y el primer nombre que saliera era el destino favorecido con nuestra visita. La suerte nos indico ir a Espira en el valle del Alto Rin en la región del Palatinado.



Don Viajón se subió en Dante y empezó a recorrer los 79 km que lo separaban desde la ciudad de Pforzheim, puerta norte de la Selva Negra a través de las autopistas nacionales A8 y 9 que recorren la gran llanura del río Rin. Y en tan sólo una hora ya estábamos divisando el gran Boeing 747 del Museo de la Tecnología y las imponentes torres de la catedral.

Estacionamos en la gran zona de parqueo que está junto al parque infantil y las zonas verdes al lado de la Catedral. Fue gratis y desde ahí iniciamos nuestro circuito panorámico de turismo urbano por la ciudad de Espira.

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Rutas

En esta ocasión Don Viajón no pudo ingresar a ningún museo, palacio, iglesia o bar ya que todo estaba cerrado al público por las restricciones de la pandemia. Se podía estar sin mascarilla en espacios abiertos conservando la distancia obligatoria de 2 mts. Así que en nuestro paseíllo por el centro histórico de Espira nos dedicamos a admirar la variada y bella arquitectura de sus edificaciones, a leer las reseñas históricas que encontramos en los principales monumentos, a tomar unas cuantas fotos para el blog y a sentirnos vivos en un agradable ambiente primaveral.

La ciudad de Espira que en el áspero y complicado alemán se dice “Speyer” está ubicada a 103 msnm en la orilla izquierda del valle del Alto Rin. Tiene una población aproximada de 51.000 habitantes que hacen parte de la región metropolitana de Rin-Neckar.

Según nos narra la historia, Don Viajón se enteró que desde la Edad de Bronce hubo asentamientos humanos en las terrazas cercanas a las orillas del río Rin. Desde antes del siglo II a. C. la región era habitada por la tribu celta-germánica de los Nemeter hasta el año 10 a.C. cuando llegó el imperio Romano y se apropió de los territorios, estableciendo así la frontera natural del imperio.

A partir de entonces esta zona fue conocida como Noviomagus, la cual fue casi destruida por completo entre los siglos III y IV d. C. por las invasiones de los Hunos, Suevos, Vándalos y Alanos. A principios del siglo V los Francos derrotan a las tribus germánicas e incorporan esta región del valle Alto del Rin a la cultura galo-romana. Los primeros registros históricos que nos mencionan a la ciudad con su nombre actual, Espira y en alemán Speyer, datan del siglo VI y en el siglo VII se vuelve a establecer la sede del obispado católico que había sido creado en el siglo IV con el obispo Jesse pero que desapareció con las guerras migratorias.

En el siglo X el emperador Otto el Grande le concedió a la sede Episcopal el privilegio de inmunidad y el control sobre las costumbres y el uso de la moneda, lo que convertiría a Espira en una ciudad imperial libre. El mismo emperador Conrado II comenzó en el año 1025 los trabajos de construcción de la imponente Catedral de Santa María y San Esteban que es la iglesia románica más grande del mundo y desde 1981 es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El obispado de Espira fue sumamente importante entre los siglos XI al XVI por su influencia cultural, económica, militar, política y religiosa en el devenir histórico del Sacro Imperio Romano Germánico. Tuvo la primera comunidad judía que dio lugar a la cultura Asquenazí y que después estableció más comunidades a lo largo del río Rin en importantes ciudades como Estrasburgo, Maguncia y Worms. La sede Episcopal siempre conto con el apoyo y beneplácito del emperador y de los condes electores del Palatinado.

En los siglos siguientes del XVII al XX, la ciudad de Espira se vio envuelta en un rosario de guerras como la de los Treinta Años, la de Sucesión del Palatinado, la de la Revolución Francesa, la de liberación contra Napoleón y las I y II guerras mundiales que en cada suceso fue invadida, destruida y saqueada por suecos, españoles, franceses, alemanes y fuerzas aliadas. De su sistema de fortificaciones medievales que estaba constituido por 68 torres, sólo queda la torre occidental de 55 mts de altura de la Puerta Vieja “Altpörtel” cuyas plantas inferiores datan del siglo XIII y las plantas superiores y el techo de los siglos XVI y XVII respectivamente. Aquí hay una exposición permanente sobre la historia de las fortificaciones de la ciudad.  

Don Viajón inició su circuito de 5.2 km en el parque que está al lado de la zona de parqueo. En este parque hay varios juegos infantiles, coloridos jardines, una gran fuente cerca al ábside de la Catedral y esculturas de piedra alusivas al periodo romano y carolingio.

También encontramos algunas esculturas que en el pasado hacían parte de edificaciones religiosas que fueron destruidas por los franceses en sus numerosas invasiones a la ciudad, tales como el Monte de los Olivos del siglo XVI en cuyo interior hay una pequeña capilla dedicada a San Miguel Arcángel, el tazón o cuenco de la catedral que marcaba el inicio del territorio de inmunidad de los terrenos episcopales y que cuando asumía el cargo un nuevo obispo era llenado con 1580 litros de vino para los festejos.

Luego encontramos la hermosa e imponente Catedral Imperial-Basílica de Nuestra Señora de la Asunción y San Esteban construida entre los años 1025 y 1061 en arenisca roja y reconstruida a través de los siglos. Es la iglesia en estilo románico más grande y mejor conservada en el mundo. Fue declarada en 1981 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su principal característica interior es la galería de columnas románicas de bajo de la línea del tejado, los enormes frescos en su parte superior del siglo XIX, el órgano central y la capilla de Santa Catalina con múltiples reliquias. Además, su cripta es el lugar del reposo eterno de 10 emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico como también de reinas, princesas y obispos.



La calle principal de Espira es la calle Maximiliano que inicia en la Plaza de Santa Edith Stein enfrente de la Catedral hasta la antigua torre medieval. La calle está surcada por bellas edificaciones barrocas y renacentistas de los siglos XVIII y XIX entre las cuales destacan por su belleza el palacio y la biblioteca Episcopal, el antiguo y nuevo Ayuntamiento, la sede de la Policía, la escultura del peregrino, la Plaza del Mercado con la fuente de San Jorge, la Casa de la Moneda, las coloridas casas de colores y por supuesto la imponente torre.

También en los alrededores de la calle Maximiliano encontramos la iglesia de la Trinidad que sorprende con su estilo barroco en madera, el antiguo barrio judío con el Museo de Schpira con exposiciones arqueológicas de la vida judía y al lado del palacio Episcopal está el Museo Histórico del Palatinado con exposiciones permanentes desde la prehistoria hasta la época moderna del acontecer regional del valle del Alto Rin, de las cuales sobresale por importancia el Sombrero de Oro, una prenda ritual de la Edad de Bronce, como también el tesoro de arte y utilería religiosa de la Catedral.

Después de la Vieja Torre, Don Viajón encontró la plaza y el edificio de Correos y continuó por la calle Gilgen hasta la iglesia memorial neogótica de la Protesta que es la sede del obispado luterano de Renania – Palatinado. La iglesia fue consagrada en 1904 y es un edificio simbólico en memoria de la protesta del 19 de abril de 1529 por parte de nobles del Sacro Imperio Romano Germánico en la Dieta de Espira por la defensa de la fe Evangélica. Su torre de 100 mts es la más alta del Palatinado.

En su entrada principal hay un salón conmemorativo con estatuas de bronce donde sobresale la de Martín Lutero sosteniendo la Biblia en su mano junto a los de los seis príncipes que protestaron. Además, se encuentran los escudos de armas de las 14 ciudades imperiales que se unieron a la protesta de Espira. Su estilo arquitectónico inspirado en las catedrales góticas francesas del siglo XIII es precioso y su techo multicolor realmente me encantó.

Regresando por la misma calle Gilgen diagonal a la Iglesia católica de San José, Don Viajón encontró en plena calle una pequeña exposición de vasijas antiguas del periodo romano y carolingio. Luego nos dirigimos a la iglesia, la cual estaba abierta y la pudimos visitar. Fue consagrada en 1914 y el objetivo de su construcción fue como respuesta de la rivalidad confesional por la Iglesia de la Memoria Evangélica que diez años atrás se había inaugurado. ¡Qué fuerte! La envidia de esos católicos, por eso es mejor despertarla que sentirla y construyeron su templo con gran diversidad de estilos frente al rigor protestante de su vecina.

La iglesia de San José está construida en diversos estilos arquitectónicos. En su parte exterior se puede apreciar el Art Nouveau y el gótico tardío con un par de torres frontales de 90 mts y las torres orientales de 40 mts. En su interior hay una perfecta combinación de estilos neogóticos, barroco y renacentista.

Alrededor de la iglesia de San José está el pasaje de los Capuchinos donde hay preciosas casitas de colores con hermosos rosales. Para Don Viajón fue como atravesar un portal del tiempo y encontrarse en la calle Carmer cerca del monasterio ingles de nuestra Señora de Nazaret en la ciudad de Brujas en Bélgica. Este pasaje de los Capuchinos tiene su encanto y me gustó mucho la sensación que percibe al recorrerlo.  

Continuamos nuestro circuito por la calle Gilgen hasta el edificio renacentista del Palacio de Justicia para seguir hacia el antiguo barrio de los Pescadores a orillas del río Espira donde sus calles adoquinadas están rodeadas por coloridas y bellas casas en diversos estilos arquitectónicos.

Recorriendo la calle Hasenpfuhl se haya el monasterio dominico de Santa Magdalena que data del siglo XIII y donde vivió y enseñó durante 8 años la Dra. Edith Stein que fue una gran mujer de origen judío dedicada a la filosofía, la enseñanza y a la promoción de los derechos de la mujer. Ella trabajó y colaboró con Edmund Husserl, el padre de la fenomenología. En 1922 se convirtió al catolicismo y en 1933 entro al Carmelo donde adopto el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Murió martirizada el 9 de agosto de 1942 en Auschwitz por el régimen alemán nazi. El papa San Juan Pablo II la declaró santa de la iglesia católica el 11 de octubre de 1998 y posteriormente llamada copatrona de Europa.

Luego Don Viajón al cruzar por el camino de Schiller que conduce al puente antiguo sobre el río Espira, se topó con casas de entramado de madera al estilo del Palatinado desde donde hay un buen ángulo para las fotos con la catedral al fondo. Seguimos el curso del río hacia el oriente de la ciudad, pasando por el acuario Sea Life hasta su desembocadura en el Rin, cuyas aguas forman la frontera natural entre los estados federados de Baden-Württemberg y Renania-Palatinado.

Ya un poco cansados con tan buena caminata nos acercamos al Biergarten cuya terraza estaba abierta al público y había mesas disponibles. Así que nos sentamos en compañía de unas refrescantes cervezas del Palatinado a disfrutar del paisaje y de los barcos que navegaban las aguas del Rin.

Luego nos dio ganas de cenar y degustamos la deliciosa gastronomía de Renania – Palatinado. En esta ocasión fue un plato con repollo fermentado con embutidos de cerdo y bolas de hígado de ternera acompañado con buñuelos de patatas con espinaca y queso con tomates asados. Como bebida pedimos una botella de vino blanco de la región. ¡Qué bueno que estuvo todo!

Después de recuperar nuestras fuerzas y ver que el ocaso del día se acercaba, regresamos a la zona de parqueo y pudimos visualizar que muy cerca de ahí, a las afueras de la ciudad, está el Museo de la Tecnología con grandes obras maestras de la técnica humana en la construcción de vehículos y aviones donde la estrella de la exposición es el Boeing 747. Luego emprendimos nuestro viaje de regreso a casa a través de las autopistas A9 y A8.

¡Para Don Viajón la experiencia de conocer la ciudad de Espira en el Palatinado fue encantadora y sorprendente! Es una ciudad que te cautiva con sus coloridos y variados estilos arquitectónicos en un festivo y primaveral ambiente que seguro a ti ¡te encantaría!



3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Tan interesante como siempre. Saludos.

    1. Don Viajón dice:

      Hola Cata, muchas gracias. Un gran abrazo desde la Selva Negra.
      Saludos.

  2. Estuve en Espira y he reconocido todos los rincones. Magnífico viaje y magnífica descripción

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